martes, 22 de enero de 2019

No lo soporto

No soporto tu maníaca alegría
No soporto que la vida te favorezca
Que la gente te quiera, pese a que te humillas 
No soporto tu buena suerte 
Ni que seas gustado 
Cuando eres sólo un chismoso de mierda 
Cuando no paras de molestarme
Cuando crees que soy menos por no ser como tu
No soporto tu voz, tu presencia 
Odio tu risa, ríes de nada
Detesto caer en tus trampas. 
Detesto tu máscara que te queda
Y que ves en mi lo que no te gusta
Pero eres tu mismo. 
Odio que eres uno de ellos. 
Y algún día verás que eres usado
Y que no eres inmune a la tristeza
Que el control y la alegría son ilusiones
Que los grandes logros, conllevan dolores. 
Ojalá te pase todo esto. 
Pues sólo eres un chismoso de mierda. 



viernes, 11 de enero de 2019

Cuento: Charlie Charlie

Sufrí una humillación pública en el trabajo: un psicópata integrado y una apática me descalificaron, hacían lo contrario de lo que hablaban, planeaban sacarme de ahí y se asegurarían que me doliera y que jamás lo olvidara. 

Yo por mi parte... ya lo sabía, ya lo imaginaba: todo lo que ellos me harían y que para cada solución tendrían un problema, que serían increíblemente crueles y despiadados. Cometí muchos errores para ellos, el principal era existir. Aunado a tener padecimientos, a que fue un mal día, a que no le caigo bien a mucha, mucha, muchísima gente, la cual tampoco me interesa conocer. 

El problema no era yo, era que no entraba dinero... Uno puede ser un imbécil mientras sea bueno en lo que hace. Yo jamás observé que cuestionaran a otros que eran peores o mejores que yo. Y como no era amiga de nadie, pues, si iba a irme. Todo era cuestión de dinero. Cuando es un trabajo enajenante y estresante, el dinero vale más que la dignidad de una persona. 

Y no me malentiendan, el dinero también es importante, pero se supone que si tienen alguna especie de principios, pues sería conveniente aplicarlos con la gente que hace la empresa... Tal vez por eso no encajé desde el principio. Ya nada de eso importa. 

Mi cuento empieza así: cuando dijeron que querían que me fuera, me sentí libre al fin: lo había logrado, lo conseguí, mi fantasía de autocompasión y mi autoprofecía de fracaso se hacían realidad. Lo había arruinado todo y podía seguir triste. Podía seguir detestándome. 

Entonces empecé a sonreír: me esperaba una computadora para ocupar todo mi tiempo libre, que el negocio empiece hasta febrero, yo me largo. 

Le sonreí a la gente, a los cretinos que me habían tratado mal, a los chismosos, a todos los que se aseguraron de darme un golpe para que cayera al abismo. Le sonreí a los pendejos, al psicópata integrado y a la apática. Cosa que también criticaron, por cierto. 

Le sonreí a los que me odiaban, a los que me miraban condescendientemente, a los que les dio gusto, por primeros cinco segundos, que me fuera... A todos y a él. 

Me sentía tan libre porque supe que al fin había acabado: me disparé en el pie y los buitres iban a despedazarme. 

Pero nada me hizo sentir tan libre como sonreírle a él: en medio de los idiotas él emergió de entre la multitud y entonces lo vi: atractivo, varonil, rudo: todo lo que deseaba en un hombre. Sus ojos se cruzaron con los míos, al fin pude ver lo maravilloso que era, su sonrisa, correspondiendo a mi pequeño gesto de transgresión. 

Ya nada importaba: él fue el único que me correspondió con su sonrisa y con su mirada. En todo ese insufrible momento, él fue lo mejor de mi vida y de mi noche. Él fue lo más interesante que me ha pasado. 

Al día siguiente repunté. Pese a aquellas terribles personas. Al psicópata jamás le importó esto, como jamás le importará nada o nadie. 

Inmediatamente lo restregué en la cara a los otros, como hacen ellos cuando algo bueno les pasa, de repente, ya era su igual, fue como una especie de milagro. 

Pero tampoco me importaba mucho. 

Lo que pedía a la vida y a Dios era verlo otra vez entre la multitud: su atractivo, su sentido del humor, escuchar su voz, sentir sus manos algún día. Y se me concedió: un día lo vi a la luz de la luna y mi corazón se aceleró. Qué hombre tan sensual. 

Él es lo más importante que me ha pasado en este trabajo. Ese gesto, tan simple para él, jamás lo voy a olvidar. 

2 canciones con filosofía: Pure Comedy

Estuve pensando mucho en la segunda canción con filosofía... Mucho en verdad. 

Porque no tiene nada que ver con la canción anterior... y generalmente, tienen algún tema filosófico y están relacionadas con la melancolía y la tristeza. Este, mi periodo azul, me sirvió para entender mejor mis frustraciones, la verdad y la realidad en torno a lo que me pasa. Y me ayudó a ver que nuestra vida está en nuestras manos. 

Gracias a que me sentí triste aprendí a leer la hostilidad, las situaciones y la toxicidad de las personas. Me han humillado muchas veces y siempre usan los mismos mecanismos: hacer como que tú eres la única que existe, descalificar todo lo que haces, compararte, hacer personal algo que es académico o laboral. Ya me sé todo de memoria, ahora sólo falta cambiar mi reacción. 

A veces me da mucha risa, todo lo que intentan aplicarme y hacerme sólo por cosas tan insignificantes, de esas que sólo enajenan. Creen que si tu tienes problemas eres un fracasado, pero si tienes privilegio, eres un imbécil consentido, que no valoras nada... ¿Quién demonios los entiende? 

Y sin embargo, es lo único que tenemos. 

Balzac intentó describir la comedia humana, Dylan sintetizó la hostilidad de la hipocresía y la verdadera naturaleza. Pero Father John Misty perfeccionó la narrativa del antropocentrismo: todo es una comedia. 

No quiere decir que todo sea un chiste ni que hay que abandonar el sentido, quiere decir que hay que abrazar la contradicción. Yo soy una persona que no soporta el narcisismo, pero peca de narcisista intelectual. Cuando alguien me miente y lo descubro, trato de encauzar a la verdad, pero no tengo problemas con encubrir la mentira. 

La gente no me soporta y yo no soporto a la gente... pero, honestamente, a veces busco la aceptación. Y a veces me afecta lo que piensen de mi, aunque piensen puras estupideces e incoherencias. 

Pero esas contradicciones me han hecho confrontarme, aprender a decir la verdad y entender que la gente creerá lo que quiera. Eso me ha servido para defenderme y tratar de afrontar la tristeza. 

Muchas personas que me detestan, me han traído mucha suerte: porque he evitado cosas que no quiero para mi y que no quiero en una relación. Su odio me fortalece, porque de todo lo que me han echado en cara y de mala entraña, me ha ido bien. Esa gente tiene mucho dolor, aunque mienta y dé de sí una imagen de éxito. 

La gente muy feliz o encantadora, por desgracia, me ha tocado ver cómo es una máscara para su dolor, creen que no serán descubiertos, pero eso es lo que están pidiendo. La gente con supuesto privilegio, es una inútil que no sabe trabajar ni producir,pero tampoco quiere aprender. 

Tal es la comedia humana que me ha tocado presenciar: tanto destructiva como fascinante. 

Este año aprendí a pedir, aprendí a ser una amiga, pero observo esta comedia humana y me lleno de desesperanza.También comprendo que en la vida siempre nos perseguirá esa comedia: la que nos dice que no hay sentido, que sólo hay hostilidad y que tenemos que ser complacientes para que la gente no nos odie tanto. 

Esa misma comedia nos hace decidir: qué queremos, quiénes somos y qué vamos a hacer, qué nos da miedo y asco de esas contradicciones, cuáles vamos a abrazar o quizá a tener qué ocultar para no volvernos locos. Si nos maravillamos con la existencia o nos aferramos a ella como quien no posee nada. 

Un Father John Misty filosófico dice que nuestra idea de libertad es estar encerrado en una prisión de creencias, con un lenguaje confuso y con comportamientos crueles, pero siempre de la mano de otro ser humano, ya sea como compaña o como enemigo. 

Y aunque nuestra existencia es banal, la maravilla de esta comedia, política, existencial, filosófica, jamás termina. Es como una especie de reality show, cuyas temporadas son increíbles y decadentes a la vez. 

Porque nosotros somos lo único que tenemos, tal vez no haya nada más... pero ¿realmente necesitamos más? 

Feliz año, philosofellas. 








lunes, 31 de diciembre de 2018

2 canciones con filosofía: Baby

El pop es el azúcar de la pirámide alimenticia musical... no nutre, no hace nada, pero es delicioso, a veces, ayuda como un consuelo en un mundo lleno de tristeza y de drama. 

Un principio de la neurobiología es que hay que mantener al cerebro ilusionado, trabajando, aprendiendo cosas nuevas y haciendo cada vez algo nuevo y sorprendente, hay que estimularlo para que no pierda su frescura y su vitalidad. 

Este año me rompieron el corazón, un hombre sexy y guapo con el que compartí momentos muy bellos. Me encantaba y hablábamos de todo, era como un filósofo para mi... creí que había encontrado a mi alma gemela, a un cómplice. 

Y de la noche a la mañana, él me descartó. 

Poco después encontré trabajo y mis pensamientos por él cesaron, pero aún lo seguía extrañando. 

Hasta que él llegó, un hombre sensual, encantador, rudo y maravilloso. Y ahora estoy muy confundida, porque, aunque estaba enamorada, aquel hombre nuevo me encanta y sólo quiero que sea mio. Pero mi corazón pertenece a alguien más. 

Aquel hombre rudo y sensual tiene una pareja... pero cuando lo vi, mi corazón se encendió y mi sangre se congeló. Era como si la ilusión volviera a mi vida y el tiempo y el color volvieran a mi vida. Cuando dice mi nombre, es como música para mi corazón. 

Yo quisiera haberlo conocido antes. Aunque debo reconocer que él no me haría caso o no sería su tipo. Pero se que él me ha visto y que sabe que yo siento algo por él. Se que no sucederá nada, pero es increíble cuando hablamos y cuando me sonríe. 

Él me trata como persona, tiene mi corazón. Pero él fue el que se me escapó. 

Por ahora quiero fundirme en esta fantasía con él, porque cuando el corazón late la alegría se desborda. 

Y que mejor que una bella historia para volver a empezar.  


Mi breve incursión como guionista de mi propia película

Escribí una parte de un guión para una película de terror, de mi autoría. Fue gracias al Centro de Creación Literaria Xavier Villaurrutia, cerca del parque México. 

Me enteré gracias a que sigo en Twitter al académico Héctor Orestes Aguilar, que ha aparecido en mi lista de libros de divulgación filosófica. El taller estuvo a cargo del profesor Ernesto Alcocer, quien es reconocido por el guión de la película Obediencia Perfecta (2014). 

Fue un curso muy bueno: conocí a gente como yo y además, pude entender cosas mías mediante el uso de la escritura creativa y la tercera persona; lo que me ayudó a poner una distancia emocional a todo lo que sentía... francamente, fue catártico para mi. 

El guión de mi película se llama La gentileza de los conocidos, está inspirado en la película Un Tranvía Llamado Deseo (Dependo de la gentileza de extraños), pero, en este caso el giro de trama es que lo salva al protagonista, es que conoce a su enemigo, lo que le hace crecer y solucionar sus problemas. 

El protagonista soy yo y el villano es un monstruo que representa una depresión, pero, a medida que se lleva a cabo la trama, se observa el por qué de ese padecimiento, de su vida y del poco amor que tuvo. Y, aunque algunas cosas lo ayudan, él se siente solo, humillado, destruído y desesperanzado. Nadie lo ve y él ve sólo lo malo. 

Tal es la depresión por la que pasé cuando sufrí abuso narcisista. Me sentía indefensa, sola y sentía que habían ganado los villanos. Pero como Cabiria, seguí adelanto esperando lo que me deparaba la vida y por fortuna encontré que no todas las personas son igual de nefastas. 

Siempre habrá Jimenas, Danielas, Samueles, Christianes, Glorias, Ericas, Lilianas, Anas... una peor que la otra, pero sus vidas son peores que la mía. Y por desgracia, su narcisismo no tiene cabida para que sean felices. La envidia a veces va acompañada por la venganza: porque no es que quieran lo tuyo, quieren quitarte lo que tienes para que no tengas nada. 

Esos miedos se presentan para el protagonista y un día comprende que eran solo eso, personas sin vida y con ganas de destruirlo, de desmoralizarlo, por lo que tiene que luchar para recuperar su ilusión, su vida y sus ganas de seguir adelante.

En el soundtrack puse canciones de Money Mark, algunas piezas que recomendó Luis González de Alba; y en la habitación del protagonista, hay una reproducción de Caminante ante un mar de niebla de Friedrich Caspar David. Y algunas referencias a Melancolía de Lars Von Trier. 

Esa época de mi vida, quedará en esa película, porque fue una época horrenda y a la que no quisiera volver. Aunque aprendí a aceptar la tristeza y la belleza de la melancolía, no puedo dejar de pensar que mi vida se detuvo y que perdí el sentido de lo que hacía, sufrí mucho y además tuve mucha confusión. 

Se por lo que escribo y lo que hago que soy fuerte... sin embargo, la tristeza y la melancolía son difíciles de aceptar y cuando las sientes en todo el cuerpo, cuando sólo ves eso, ¿qué más puedes hacer? ¿Hacia dónde va la vida de alguien que sufre? 

Mi curso empezó en marzo y terminó en mayo... algo increíble era que muchos teníamos la ilusión de ser un Guillermo del Toro, ese boost de los Óscares, de ganar un premio y de conquistar al mundo con nuestra película, pese a lo que estuviéramos pasando o haciendo, fue clave para hacer catarsis. 

No obtuve un papel por ese curso, pero, en mi recuento personal, obtuve a un gran maestro y a una gran amiga, además de horas de enfoque y de buenos recuerdos. 

Ahora que tengo ilusión nuevamente... pasemos a lo que sigue. 

martes, 18 de diciembre de 2018

10 cosas que aprendí de Kidding

Si te gusta Bojack Horseman, Baskets y las historias que traten sobre el duelo o enfermedades mentales. La maravillosa serie Kidding es para ti. 

La serie es producida por el genial Michel Gondry y marca el regreso de Jim Carrey como actor serio. La serie es drama pero tiene tintes de comedia: Carrey interpreta a Jeff Pickles (Jeff Piccirillo)  un equivalente de Mr. Rogers, quien lleva el peso del programa estelar de la PBS, Mr. Pickles Puppet Time, el cual también es un negocio familiar muy lucrativo. 

El problema es que Jeff sufre una tragedia familiar, lo cual le hace despertar de una especie de infancia perpetua y cuestionar su entorno: desde cómo sobrellevar el sufrimiento, la ruptura de una relación y el nulo respeto que le tiene su hijo. 

La serie cuenta con las actuaciones de Frank Langella (Frost Nixon, Small Soldiers, Robot and Frank), Catherine Keener (Get Out, Capote), Judy Greer (Archer, Jawbreaker) y es transmitida a través de la cadena showtime Showtime. 

He aquí las 10 enseñanzas: 

10. El protagonista de la serie es el dolor: desde cómo lo reprimimos (ya sea con alegría maníaca, con amabilidad o con distracciones sin sentido). ¿Qué sucede cuando ya no podemos soportarlo? ¿cuando la vida nos muestra que no es como pensábamos? ¿Cuándo, por más que intentamos minimizarlo, el dolor no cede, no se detiene y sentimos que nos pudre por dentro? El dolor es una emoción que nos ayuda a ver la verdad, cómo es el mundo, cómo son las circunstancias y las personas. Si algo nos duele, atendemos esa dolencia si somos razonables... pero, como somos humanos también, es conveniente preguntarse por qué no escuchamos a nuestros dolores. 

9. Algo que es doloroso y difícil es cuando alguien de nuestra familia nos lastima: porque se supone que esa relación es de cierto modo ideal para nosotros. Se supone que la familia no debe lastimarnos, debe estar al pendiente de nuestras necesidades, debe hacer que nos sintamos mejor... pero ¿qué sucede cuando todo esto se rompe? El enojo es desagradable por su capacidad destructiva, pero también es un potenciador de la honestidad. A veces sólo queremos herir, no deliberadamente, sino para que la otra persona despierte, no cometa un error, tenga una perspectiva de lo que hace... No lo trato de justificar, pero no se trata de condenar a nuestros seres queridos. 

Lo que me lleva a: 

8. La familia marca nuestro arte. A veces escribimos, pintamos o representamos mediante el arte a esa madre que nunca nos comprendió, el hermano que fue cruel con nosotros, el padre que nos abandonó o la pareja que no hemos perdonado porque nos hirió terriblemente. Esa representación puede variar: ser más pequeña o más grande, tal vez en defectos, tal vez es un contraste con lo heridos que estamos. Pero la vida imita al arte, y sabemos que en el fondo es lo que quisiéramos. A veces, sin necesidad de controlar. A veces sólo queremos que suenen igual a ellos para que nos digan que nos quieren. 

7. Es más fácil ser otra persona porque tenemos demonios, cosas que nos han pasado y resentimiento hacia otros... pero aún con eso, aunque nos duela o nos detestemos por algo... nunca es tarde para ser uno mismo. Eso es una proyección, porque no sabemos por qué la persona nos lo dice, tal vez tampoco se haya conocido él mismo. 

6. Todos tenemos días buenos y terribles. Pero ¿qué sucede cuándo un día terrible sobreviene en algo que afectó a muchas personas? ¿O que daño profundamente a alguien? Es fácil contestar que para eso existe el perdón. Es fácil contestar que todos podemos perdonar, pero ¿y si no? Si a partir de ahí nuestra vida quedó destruida o enloquecimos, lo más fácil es entregarse a la ira, sacar ese coraje, reconocer que fuimos heridos. No importa la imagen, la fama o el complejo de solucionador que tengamos. Aceptar nuestra tristeza nos hace humanos, nos hace fuertes mostrar esa vulnerabilidad. 

5. El juego nos forma como niños: el criterio, la solución a determinados problemas, el trato con los demás, autodescubrimiento; pero hay un aspecto que pasa desapercibido: que el juego también tiene una acepción perversa, una doble intención, una parte de engaño. Ese juego que todos jugamos que es en donde sale nuestro lado oscuro y nuestras verdadera personalidad. Qué papel jugamos, qué hacemos cuándo no nos están viendo y qué cosas en verdad pensamos; el juego más cruel que se juega es con nuestros cercanos, ya sea entre hermanos o de padres a hijos. 

4. Los niños, creamos lo que creamos de ellos, son inteligentes y a menudo NO desean ser subestimados: entienden qué es la realidad, qué es la ficción. No siempre tenemos que subestimarlos o equipararlos con tontos o ignorantes Es cierto que tienen energía e impulsividad, pero eso hace que descubran sus límites. Pedagogía es formación, no control. Y no es fácil de decir cuando un niño te vuelve loco, pero ¿cada cuándo intentamos ver el por qué de esa locura? ¿HABLAR de hecho con el niño? ¿Observar qué lo motiva? Porque lo que les digamos, lo que tienen que mostrar o reprimir, tiende a marcar su comportamiento. Se los dice una persona sin hijos. 

3. La sanidad de la locura: en algún momento tendremos una revelación, pero no llegará en forma de una epifanía maravillosa, con todo el amor, de forma memorable e iluminada: llegará en forma de tristeza, de duda, de cuestionamiento existencial, de crisis y acompañada de un profundo dolor por haber perdido algo que considerabas que no se iría; cuando pierdes tu seguridad y llega la indefensión. Sólo alguien que lo ha sentido hasta el alma lo comprendería. 

2. No estamos rotos, sólo estamos sanando. Que algo se rompa no quiere decir que sea inservible para siempre, quiere decir que, aunque tome tiempo, puede repararse o volver a usarse. Esas heridas pueden ser resanadas, no sólo para volver a funcionar, sino para tener un nuevo significado. Resana tus heridas con oro, para que seas una obra de arte. El oro, lo que une esas cicatrices, es una resignificación de que podemos atar todos nuestros cabos, pese a que hayamos estado rotos. 

1. Ante el dolor, sólo tenemos que jalar esa cuerda: la salida a todos los problemas: el escuchar y ser escuchados. Tan difícil que es encontrar alguien que nos escuche activamente, sin juzgarnos, sin hacernos sentir tontos, desprotegidos, necesitados o resentidos, a veces, todo lo que necesitamos es que alguien diga: Tú habla, yo escucho. 

Kidding terminó el pasado 11 de noviembre... pero me costó mucho trabajo terminar estos 10 puntos. La razón es porque no hallaba energía para terminarlo. Segundo: porque muchas ideas son una copia de lo que dice The School of life (La Sanidad de la Locura y Por qué nuestros socios nos vuelven locos). 

Creo que Michel Gondry tuvo a bien entender cierta filosofía de la depresión y mostrarla con una familia disfuncional, con un pilar con complejo de salvador, pero a veces son mensajes tan poderosos como dolorosos, que son difíciles de sacar de tu psique. Ahora que tengo más estructura, me alegró terminar mi escrito y revalorar el trabajo de Gondry. 

lunes, 17 de diciembre de 2018

Ya no soy freelance.

Aunque se que hay una libertad que es opuesta a la seguridad, un buen día dije... No más. 

Ser mi propio jefe, cuando tiene que haber un constante orden y estructura, a veces es agotador. Tener una cartera de clientes, ahorrar, tener que planear cada día y trabajar mucho más, a veces muchas horas y seguir sin tener dinero... es un riesgo que tenía que correr. Pero qué doloroso cuando pasa. 

Aunque sobreviví mucho tiempo y mi familia me apoyó emocional y económicamente, sabía que no podía seguir así. Que tenía que tener una estructura. 

Y entonces, pedí un trabajo, uno con seguro, con prestaciones, con horarios. Un reto. 

Ciertamente, mi vida bohemia se pausó, pero... no todo era tan malo: mi apetito por la vida volvió. 

Yo pensaba que sería lo contrario... pero de hecho necesitaba esa estructura. Además que mis horarios de sueño volvieron, volví a sentirme cansada, hambrienta... incluso con frío e incertidumbre.

Y no sólo eso: volví a correr, a ejercitarme, a dar vueltas por la calle. A conseguir cosas como papeles para trámites y hacer todo con tiempo. 

Obviamente, me ha costado adaptarme, porque vengo de un ambiente totalmente diferente, pero no soy ajena del todo: ya había trabajado en ventas y además tengo que aprender habilidades para reconocer clientes, pero fuera de eso, pues ya se qué va a pasar.

Yo se que son ambientes pesados, con personas que quieren hacer de todo para que no estés y no hagas cosas. Se que hay favoritismo, que a la gente no le va a gustar que tengas algo o que la hagas en lo que ellos han trabajado... yo se eso. Y está bien. 

No me siento una amenaza. Hay días en que estoy tranquila y hago mis cosas, otros en los que siento que nunca voy a encajar. Ya estoy acostumbrada. 

Y aunque hay posibilidad de que no me vaya bien, que me vean diferente y hasta pidan mi cabeza... pues, ya no es relevante para mi. 

Ya se lo que va a pasar: traiciones, personas que te detestan, que nadie será mi compañero ni mucho menos espero que sean mis amigos... Que todos me verán y me dolerá cómo me ven. Y yo sabré quiénes son... Y me siento bien. 

Porque es de esta forma lo que pasa, y porque siempre habrá personas así. Siempre habrá alguien que no te acepte y que quiera cambiarte o que finja que es tu amigo por hacer una transacción. La gente cree lo que quiere de cualquier manera. 

Y la vida me dio esta oportunidad, quiero ahorrar dinero y hacer las cosas bien. Porque estoy cansada de hacer lo mismo y esperar resultados diferentes. 

Me alegra haber logrado entrar a un trabajo. Tener un reto nuevo, aunque muera de miedo cada día, antes de irme y compruebe que no fue tan malo cada noche. 

Me alegra sentir esa sensación de incertidumbre, pero tener más madurez para afrontarla. Me alegra que el sufrimiento y que los retos den un nuevo sentido a mi vida. Si fuera como One Punch Man... supongo estaría muy aburrida. 

Recomiendo, a todo aquel que pase por una crisis existencial y se encuentre estancado, a veces aburrido... que cambie de giro. A veces eso ayuda. 

De que dolerá, de que se endurece uno y aprende a lidiar con problemas, eso no es tan malo.