lunes, 16 de febrero de 2015

2 Canciones con filosofía: Trouble

I. 

Cuando hablé en el diván de él, ya era muy tarde: ya me había cautivado, ya lo quería mucho.

Recuerdo que cuando pedí ayuda, él no retrocedió: habló conmigo y no me hizo sentir frágil, me hizo sentir segura. Hasta me fui mejor de lo que llegué. Él me rescató dos veces, sólo hablo conmigo, no tuvo miedo, no tuvo lástima, no quería hacerme a un lado como tantos otros que fingieron. 

Recuerdo que siempre me sentaba hasta adelante: para que su olor me invadiera, para llenarme de su aroma... siempre viene muy bien vestido, siempre es impecable tanto en su manera de ser, como cuando habla contigo. 

Huele como un hombre... se ve como un hombre... es un sueño de hombre.

II. 

De verdad debería alejarme, de verdad que se hace tarde y debo huír de la tentación (o del diablo), pero ya tenía este problema... ya quería que me abrazara y que me amara. Ya pensaba que lo quería para mí. 

Había suspendido mis sentimientos... había dejado de sentir, ese fue el segundo rescate: hizo que mi corazón latiera por él. Y que soñara otra vez con besar, con amar de nuevo. 

Recientemente le mentí: porque cuando creo que este es el mejor mundo posible, que las cosas son como deberían ser... la verdad es que me resisto, y entre más me resisto, más quiero amarlo. Más siento que tengo que decirle la verdad, que lo que siento es real. 

Y confieso que a veces veo su fotografía y le dedico está canción, mis pensamientos eróticos y románticos... mi fantasía de que él pudiera ser sólo mío. De sentir ese aroma, pero en mis brazos. Sentirlo en un abrazo. 

III. 

Ojalá él lo supiera... ojalá esta angustia desapareciera cuando él diga que si. Las lágrimas corren y él no sabe que existo. Creo que estoy en problemas. A final de cuentas el amor es un enigma sin solución. 








domingo, 15 de febrero de 2015

2 Canciones con filosofía: Practical Arrangement

Del musical y disco de Sting, ex vocalista de The Police, The last ship, Practical Arrangement. Una deliciosa canción sobre el tema del amor... Tanta razón tenía Carver cuando cuenta su historia. Un Carver filósofo pregunta a través de su personaje: ¿De qué hablamos cuando hablamos de amor?

He guardado estos días silencio. La verdad es que esto de pensar en el amor, en la soledad, en amarse uno mismo y en sus relaciones, me da tanto escozor como lo irracional. 

Es cierto que es irracional el amor, los sentimientos, lo que te pasa cuando estás enamorado. Pero es cierto que eso te hace sentir vivo, con esperanza, radiante... tienes un propósito. No estoy diciendo que sea un estado de cosas ideal, pero ciertamente, es un de los mejores mundos posibles: donde no hay contrapartes, donde hay una especie de hechizo que hace que todo sea perfecto. Uno se siente mucho mejor. 

¿Pero qué sucede cuando uno desea a un imposible? ¿Cuándo uno está tan enamorado que está dispuesto a ceder? Que sólo quiere que lo amen: que está dispuesto a un arreglo, de manera más realista. 

No hace mucho que estoy enamorada... tal vez eso sea ambivalente, pero quiero llegar un arreglo con esa persona: quiero ser sincera con él. 

Él sabe que soy mentirosa, nerviosa, que tengo muchos defectos... pero sólo quiero que sepa que si algún día su corazón puede verme de otra forma... quiero amarlo tanto, tanto. Quiero ser esa persona que le brinde una compañía sincera. Se que somos dos soledades que podrían acompañarse. 

Ese arreglo incluye casa, incluye un compromiso e incluye mi corazón. Todo la verdad que pueda haber en él, quiero que la tenga, todo el amor también. No le ofrezco imposibles... sólo mi cariño, protección y seguridad. No tiene que estar enamorado de mí, no se si algún día lo estará

(...)

Y quiero que eso dure lo que él quiera, lo que él tenga en mente. Porque el amor viene de la verdad, tal vez no de los hechos, no de las palabras: viene de ser honestos con lo que podemos hacer, con nosotros mismos. Donde él esté, está la verdad y mi corazón. 

Y quisiera que en ese arreglo, él aprendiera a amarme, algún día.







viernes, 6 de febrero de 2015

Whiplash o el rigor como pedagogía


Quien enseña jugando, juega a enseñar.
Panfleto Antipedagógico.
A Javier García Salcedo. 

I. 

¿Les ha dolido algo en su vida, algo muy íntimo; algo que ni los padres, amigos, diversiones puedan alejar de su mente? ¿Se han sentido excluídos, fuera de lugar porque no son aceptados en sus ambientes de trabajo? ¿Piensan que la única manera de reconciliarse con ustedes, de sanar esa herida, es el éxito de forma sacrificial? Si contestan que no, honestamente no tienen que ver Whiplash, película de Damien Chazelle. 

Y si creen en las pedagogías y reformas que pugnan por la libertad desmedida, el juego; que califican las metodologías como obsoletas... Pues entonces calificarán al protagonista de estúpido, de loco. Pero no reconocerán algo muy importante: su grandeza. 

II. 

Al escribir estas líneas, recuerdo que me cruzé con García Salcedo. Mide 1.90, 1.85... No lo sé: soy tan chaparrita que cualesquiera 10 centímetros se me hacen un mundo de diferencia, cualquiera que mida 1.70 se me hace un edificio. 

Cuando estudiaba lógica, quería con todas mis fuerzas escribir una tesis cuyo contenido tuviera derivaciones: quería demostraciones, argumentos, formalizaciones. Quería que mi tesis fuera una continuación del trabajo de los mejores: como García, Morado, Rayo, Vladivia... Lo quería en verdad. 

O tal vez no. Cuando García me hablaba yo no lo miraba a los ojos, no le traía las tareas... o le traía una porquería de tareas. Llegaba tarde o no quería llegar... le tenía miedo. Le tengo miedo. Cuando hablaba conmigo sentía sus ojos en mi cabeza, me dolía, me dolía de tanto pensar en las derivaciones, en el fracaso, en tantos datos a memorizar... Una vez, antes de llegar a su clase, casi me caigo de rodillas en el empedrado de la facultad. 

Aún sigo pensando que si fuera como el maestro de Whiplash, quizá me diría: Mírame a los ojos, enana perezosa, llorona. Y tal vez, me derrumbaría en llanto. Tal vez lo dejaría atrás como a muchos otros maestros. 

Dejé esa empresa por la paz... pero ahora lo veo diferente. 

III. 

Hay un dicotomía entre libertad y responsabilidad: a medida que hay más libertad, tendemos a creer que somos menos responsables de algo. Y no es así: cuando hay más libertad es cuando más tenemos que hacernos cargo de nosotros mismos. Pero, paradójicamente, no se tiene libertad total, dadas esas responsabilidades. 

Pensaba en lo difícil que es hacer un guión cinematográfico: las secuencias, que cada imagen cuadre con lo que quieres decir, el lenguaje de planos, la fotografía. No tengo ni idea de eso... no se cómo resulte si lo hiciera, pero me alegro de que sean los mejores los que lo hacen. Me alegro de que haya cineastas que pueden hacerte pensar y que tienen al mejor equipo. 

IV. 

Hoy día, el vínculo de estudiante - maestro es un contexto difuso, en especial en dilemas éticos y en la eficiencia de la educación: se reparten culpas sobre si el maestro exige a lo imbécil o si el estudiante es un tarado que no puede soportarlo. O bien, el alumno pasó a ser intocable, a dejar de equivocarse, para que el villano maestro fuera tachado de fascista, abusivo y estúpido: ¿cómo valorar al genio del alumno? 

En la educación se han invertido los papeles: el alumno tiene que descubrir, tiene que construir su conocimiento, y entender miles de cosas, pero muy vagamente, en su propio método, partiendo de un discurso cientificista... Ya que las ciencias dan rigor. Las humanidades son para soñadores, para vagos y para gente que tiene mucho dinero. 

V. 

Sir Ken Robinson es conocido como educador, en especial por la postura de que en un mundo tecnificado, es necesario enseñar humanidades con el mismo rigor con el que se enseñan las ciencias, las matemáticas, la técnica. Sigo sin entender la creencia de la supuesta facilidad de la educación: si las humanidades son mas fáciles, o bien si son más difíciles tienen más mérito... Lo dudo mucho, porque cada pieza, para que funcione, tiene que ser trabajada por los mejores. De lo contrario ¿cómo es que podemos conocer la perfección técnica? 

VI. 

Andrew es un estudiante del conservatorio de Shaffer, la escuela más prestigiosa de Nueva York. El estudiante es retraído, no mira a los ojos, es inseguro y continuamente es ignorado y disminuido por sus compañeros de escuela y sus familiares cercanos. No es hábil socialmente, no sabe otra cosa... más que apasionarse por la música, por ejecutar mejor su batería, a costa de su salud física y mental, situación que se agrava al ser pupilo del maestro Terrence Fletcher.

La película aborda bromas sobre la genealogía de la música: si no eres bueno en conservatorio, entonces puedes ser un rockstar, bromas antisemitas y humor negro sobre la enseñanza: Fletcher humillar, ofende la sexualidad de sus estudiantes, los rebaja a estereotipos y los reta, hasta las lágrimas: con lo que más les duele, con la entraña; hasta que se odien a sí mismos, literal. Es la antítesis de Al maestro con cariño. 

Si el alumno triunfa, es suerte o es un día bueno... pero no es por él mismo, no es porque se esfuerce. No es bueno, ni lo será, si se confía cavará su tumba. Vamos al debate, entonces, de la educación: 

El rigor como pedagogía.

VII. 

Aunque Fletcher es casi un psicópata... tiene estos puntos: 

- Las personas que hacen un buen trabajo, se confían, creen que así será la siguiente vez. No todas, pero es lamentable observar a gente con talento en su zona de confort. O que no sale de lo mismo que dijo bien hace unos años. 

- Un verdadero artista, no se desalienta. Es cierto que la creación viene del dolor: el dolor insoportable de sabernos solos, excluídos, hechos a un lado; el dolor de la violencia y el abandono, de no ser suficientes y creer, sólo creer, que la mediocridad es una especie de consuelo. 

Con Whiplash no hay puntos medios, no hay rescate por esos maestros buenos: o eres bueno hasta que enloquezcas, o no lo eres. Jamás estuviste listo para ello. Y lo que dicen tus enemigos es verdad: todos los insultos, humillaciones, errores cometidos: todo eso te lo mereces como destino. 

Porque, aunque se insistan en las segundas oportunidades, en la libertad, en la felicidad y realización del individuo, la vida es cruel y la existencia es terriblemente dolorosa. No hay segundas oportunidades, ni redención. El examen es indicado por el nivel de sufrimiento: ese golpe que te duele en el orgullo y esa frase que te dice: No lo vuelvas a hacer. Y son exámenes únicos. 

Son los exámenes que hacen que seas responsable: el no llegar a tiempo, el no estudiar cuando era el tiempo libre, todas las malas decisiones erradas, todo lo que tú crees, todo el rigor: es la vida. 

Y de ese examen salen personas con heridas, con golpes a su autorespeto, pero que son capaces de tomar las riendas de su vida. Se saben solos: sin padres, sin compañeros sentimentales, sin amigos, sin algún otro talento que el respaldado por su trabajo. Tarde o temprano nos encontramos solos, nos damos cuenta y nos duele. Es similar a la ejecución de un músico: porque tiene que poner atención, tiene que hacerlo a tiempo: si no, la armonía se rompe. 

Eso es lo principal: entender esa armonía y ese ritmo: el que dicta el ritmo es el corazón, el corazón es un motor de la vida. En inglés, aprender de memoria algo se dice: Learn by heart. Cuando queda grabado en la memoria (y por lo tanto, en el corazón), es una buena enseñanza. 

VII. 

Tal vez, ese sufrimiento me hizo entender qué era lo que pasaba conmigo: el caer en cuenta que no soy tan buena. Que tengo que esmerarme más, levantarme temprano, dejar de depender de mi mamá, empezar a aceptar lo que puedo o no hacer. Estoy de acuerdo que ni mil horas de trabajo podrán con esa holgazanería que me hecho de años. Pero es cierto que me ayudarán a saber, qué es lo que hago mal. Saber que nadie más puede ayudarme, sino yo misma. 

En retrospectiva... creo que si me dijeron esas cosas tan hirientes, me las merecía. Y vaya que las tomo en cuenta cuando hago algo, cuando fracaso y cuando intento: no esta vez. Cada que hago algo bien, se que no se callarán la boca, pero se también que no hay que dar motivos para abrírselas.

Podría culpar de muchas cosas en mi vida, de muchos fracasos, a las personas que he conocido, pero no: soy responsable de que ese dolor, me hará no hacerlo, me hará competente y que poco importa lo demás si quiero reconciliarme conmigo. Tengo que trabajar. 

Aunque haya personas que nos hagan menos, que crean en el suicidio que es estudiar humanidades, más la filosofía, aunque uno no sea capaz, le hayan dejado. Tiene el trabajo para responsabilizarse y para independizarse: quizá un día, tal vez, pueda dirigir el ritmo de su vida y de su corazón. 


sábado, 31 de enero de 2015

Consideraciones acerca de Dispara Margot Dispara

Dispara Margot Dispara es un programa conducido por Sergio Zurita y Fausto Ponce. Al principio tuvo colaboraciones de Gabriela Botello, Jorge Dorantes, Claudia Silva y Horacio Villalobos, quedándose estos últimos en el equipo de 2013 hasta la fecha. 

El nombre viene del programa de radio Las aventuras del detective Carlos Lacroix. Margot era la secretaria y cuando éste se encontraba en un percance decía: ¡Dispara Margot, dispara! De ahí el nombre: la radio haciendo referencia a la radio misma. 

Recientemente, el programa generó polémica por falsa atribución de comentarios discriminatorios a Horacio Villalobos, sobre la lactancia. Lo cuál derivó en un evento mucho más morboso y agresiones al también conductor de Fashion Police Mexico. 

Pero, creo que es importante señalar que este es un programa de espectáculos, teatro, temas de actualidad y notas sobre diversidad sexual. El humor del programa es ácido, por lo que algunas veces llega a herir susceptibilidades y hacer chistes sobre sectores de la población. Los conductores difícilmente abandonarán esta formación, puesto que es lo que conserva el ritmo del programa y muchos de los chistes que forman parte del habla coloquial.

Las influencias del programa son standuperos como George López, Polo Polo, Ricky Gervais. Músicos como Bob Dylan, Jaime López, Madona, Stephen Sondheim, Doc Pomus, Hall and Oates. Críticos como Avelina Lésper, Gil Gamés, Hector Aguilar Camín, Luis González de Alba, Peter Travers, por mencionar a algunos estudiosos. 

Muestro el perfil de sus conductores, para que conozcan un poco más sobre el programa: 

A) Sergio Zurita, titular del programa. Locutor cuyo pensamiento coincide con la filosofía liberalista de Ayn Rand; dramaturgo, melómano; reseña películas de todo tipo, especialmente de cine de arte. Su afición por Bob Dylan lo ha llevado a contribuir al sitio web del cantautor, seguirlo en varias giras e incluso hablar de temas especializados en programas. 

Sus obras de teatro a menudo tratan el tema de la identificación: tenemos dos personajes, uno fuerte, si se quiere llamar así y otro débil. A lo largo de la obra dialogan, sacan sus principales miedos y anhelos, desvelan su soledad y ambos logran identificarse. Incluso uno toma el lugar del otro. 

Como comentarista, aunque desprecia la izquierda populista, el mesianismo político y los regímenes totalitarios, esto no lo coloca en la postura derechista. Zurita tiene una formación puramente filosófica, lo cual hace que le atraigan las ideas novedosas, las opiniones diferentes y humorísticas. Muchas de las acusaciones que se le hacen (como que le han pagado gobiernos para sostener puntos de vista, o televisoras) no son ciertas. 

Es atacado por su posición en contra de López Obrador y Elena Poniatowska, pero sus argumentos no son ataques personales, sino verdaderas lecturas que ilustran la intolerancia política a fórmulas políticas. 

B) Fausto Ponce, alumno de Zurita. Estudió en el taller de teatro del locutor. Egresado de la Ibero, Fausto Ponce analiza temas de ciencia, de juegos de video, series de televisión y aplicaciones y gadgets en tecnología. Escribe en su blog Alta Fidelidad, en el cual comenta este tipo de datos. 

Aunque se le atribuye el papel de patiño, por las bromas gastadas por Zurita y Villalobos, Fausto logra poner un equilibrio entre las obsesiones y puntos de vista de estos elementos del programa. Con Claudia Silva hace mancuerna como cómplice y comentarista. Con Salvador Quiauhtlazollin (otro elemento que estuvo poco tiempo en el programa) y con el hermano de Sergio Zurita, Cheko Záun, elaboró varios podcast con un estilo mucho más libre y geek, diferente a su participación en Dispara...

C) Claudia Silva. Actriz, comediante, cantante, bailarina. Probablemente, de los elementos más completos del programa. No sólo se le recuerda por sus actuaciones en Volver a empezar y Porque el amor manda. Silva Zamora es conocida por uno de los mejores personajes del programa de culto Desde Gayola: Ximena de la Macorra. 

Nuevamente, presa de estereotipos como el de la rubia tonta o el adorno del programa, Claudia Silva ha demostrado que su participación es esencial, muchas veces se complementa con Zurita y Ponce para las notas de espectáculos, cine y baile. Su posición, aunque pacífica, algunas veces es mordaz. Demuestra su agilidad mental no sólo en la sección de Ximena, sino en muchos comentarios que les gasta a los conductores sobre lo que conocen o defienden. Estos remates son inesperados y geniales, aún más que el elenco masculino. 

Silva es quien aprovecha este estereotipo y con ello demuestra su lucidez, con ello demuestra por qué tiene que estar ahí ella y no otra. Responde mucho mejor al ritmo de Zurita que cuando eran los primeros programas. Y Villalobos la tiene dentro de su elenco base al momento de satirizar a políticos y a la mal llamada gente bien. 

D) Horacio Villalobos. Conductor, comediante, guionista, fashionista, locutor. Tanto él como Silva comparten el gusto por los musicales de Broadway. Es el elemento más polémico de Dispara Margot Dispara. Incisivo, tiene una opinión para todo, un humor negro para todo. Muchas veces antagoniza con Zurita, en especial en temas políticos y en reseñas de cine, pero esto es más como un diálogo a lo Siskel y Ebert que como una rivalidad. 

Célebre por conducir Desde Gayola, Nocturninos, Farándula 40 y ahora la nueva temporada de Fashion Police, Villalobos posee una preparación y una formación periodística en temas de espectáculos y política rica en argumentos y críticas. Su capacidad de sintetizar y verbalizar conocimientos es poco apreciada y criticada por grupos conservadores. Ha recibido ataques a su persona mas que a su forma de pensar, la cual es muy abierta, sensible y humanista, ciertamente endurecida por los ataques mismos. 

Tanto él como Zurita mencionan muchos chistes y juegos de palabras extraídos de la crónica y novela, cuyos representantes son Jose Joaquín Blanco, José Dimayuga, Jaime López. Son similares en humor y en contextos donde se comenten chismes de farándula, tienen el tono de novelas cortas y acuñan palabras como maniguis, chichifo, por mencionar algunas. Y de Ligia Escalante, actriz de teatro que bromea sobre la diversidad sexual. 

Aunque se le ha acusado de promover la homosexualidad, Horacio Villalobos lucha contra la homofobia. Recientemente tomó el discurso de la obra Un corazón normal, de Larry Kramer, para exteriorizar el dolor de no ser aceptado, de que le nieguen un servicio a alguien por su preferencia, de que la lucha de derechos aún no sea incluyente y de que los poderosos fomenten el odio hacia sectores de la población que tienen alguna desventaja. Es dedicado (y algo dominante), con sus proyectos, pero ese perfeccionismo es la clave de su éxito. 

Algunos affairs de Margot...

Cierto es que el programa es así desde antes de concebirse (la mayoría de sus integrantes vienen del programa La taquilla), pero los escándalos siempre los acompañan a estos pólemos: 

- Cuando Zurita guió el programa por los mariachis son gay, el cual fue de los mejores en la historia del mismo. Y, cada que se hacen bromas sobre diversidad sexual, muchos los han tachados de ofensivos. 
- Cuando se criticó el trabajo de Carlos Fuentes. 
- Cuando se habló de las deficiencias del grupo Yo soy 132. 
- Al enemistarse con ex compañeros de trabajo, tanto del radio como de la televisión. 
- Al componer Jaime López la canción del Bicentenario. La cual Zurita defendió con el argumento de la conciencia cultural. 
- Cuando se habla de las condiciones de espacios de recreación: cines, casas de cultura, teatros y la mala atención que estos ofrecen al público. 
- Cuando se criticó el disco de Jaguares, en especial por la letras y la forma en que ejecutan su música. 

A menudo, estos ataques no exponen a los conductores, exponen a la gente que detesta a los conductores por ser como son. Rara vez son ataques a la forma argumental, al discurso, a los supuestos básicos y lo que la gente quiere escuchar. Los conductores de Margot Dispara, apelan a las creencias de las personas, para ilustrar debates, posiciones antagónicas y conversaciones profundas. Pero sin descuidar el humor y la frescura que ha aceptado el público. 

Sin duda, este programa contribuye a la formación filosófica y la divulgación de música y espectáculos. Creo que quien no los conoce, no puede decir que se interesa por el periodismo riguroso, ni por el conocimiento en general. 

Son grandes. 




viernes, 30 de enero de 2015

La bajeza del envidioso

Cuando he sufrido de envidia, ha sido por personas que tienen destrezas en la música, en componer canciones con contenido filosófico. A veces que son más altas. Pero me doy cuenta que son una serie de factores los que permiten que eso sea así. Honestamente no les tengo envidia más: porque el mundo no sería como es de no ser por ellos. 

Hay una envidia que me desconcierta: está relacionada por una especie de pobreza espiritual, en donde no queremos que le vaya bien a nadie, donde le ponemos el pie, y hace su esfuerzo para frustrarlo cada vez. Yo he padecido ese tipo de envidia. 

Y no sé por qué: No me considero una persona especial, ni con algún talento o habilidad. En mi lectura del genio... este vale menos que una obsesión o una necedad. Estas últimas te hacen trabajar, vencer y entender que, aunque todas las posibilidades estén en tu contra, vas a estar arriba. 

Algunas personas de quienes he padecido esta envidia son personas que yo consideraba inteligentes (claramente, me doy cuenta de que no lo son). Aunque tienen talento, tiene también una pésima actitud con los otros. Creen que su punto de vista es el que es más importante, porque no se han equivocado y los llenan de loas. Circunstancia que se cae cuando observan mis circunstancias. 

Obviamente, no todo es como ellos dicen, pero como están empecinados en que tienen la razón, no escuchan. Si ven a alguien que se sale de su marco, creen que está mal, incluso lo ven amenazante. Por eso no creo que sean tan inteligentes después de todo: no deberían ver cosas que no existen. 

Y hacen muchas bajezas, con tal de destruirte: fingen ser tus amigos, que les agradas, que se han sensibilizado ante los problemas, que quieren ayudarte (pero bajo sus términos, ojo), te escuchan para después usarlo en tu contra. Pero cuanto tú los necesitas, inventan cosas, fingen su disponibilidad sólo para usar tu información. Por un lado te hablan, pero por otro... te desearían hasta la muerte. 

Y creen que si tu desapareces, ellos van a brillar (lo cual es absurdo: si brillas es por encima de otros, no lo entiendo). Ellos por fin serán reconocidos como se merecen, pero será si tu te quitas de enmedio. Por eso quieren destruirte, tu eres la mácula que los opaca. 

Lamentablemente, no han hecho mas que pasar por otros, en vez de trabajar por sus sueños. Sólo desean reconocimiento, lo cual no es malo, pero a costa de que otros se vean mal, para que ellos se vean bien. 

Yo se que la envidia pudre y corrompe. Ellos ya son así. No se si puedan cambiar, pero sólo les aconsejo que no se dejen amargar por ideas que ellos mismos se crearon. Si rompieran esa barrera, si les dejaran de importar las personas de esa forma, no tendrían que envidiarlos en primer lugar. 


miércoles, 28 de enero de 2015

Canciones con filosofía: I don't like mondays

Empiezo de forma muy positiva el 2015: hablando de ira, de odio, venganza y mucho coraje. Qué mejor que aderezar los malos sentimientos con una pieza compuesta por Bob Geldof y que habla sobre una chica psicópata. Toda su vida se portó bien, toda su vida hizo lo correcto. Y un buen día se sube al techo de su escuela y empieza a disparar a todos sus compañeros. 

¿Qué detonó la acción de este crimen? ¿Por qué lo hizo, si era lo que se conoce como una buena persona? ¿Qué razón metafísica hay para ello? Lo que ella dijo fue: No me gustan los lunes. 

La broma, querido amigo, es obligada: a mí tampoco; a ver que día lo hago; me gustaría sacar el fusil el domingo, etc. La situación da para mucho: siempre es bueno, de vez en cuando sacar esos estallidos. Mas no bombas nucleares como este caso. 

Imagino a la chica: siempre haciendo lo correcto, obedeciendo, sin ceder a su impulso más pedestre. Imagino sacándole brillo a su fusil y disfrutando su crimen. Imagino que empezó como todos: con fantasías homicidas. Las cuales derivaron en su realización. 

Imagino el desconcierto que provoca el criminal: cómo es que la venganza se alivia con una venganza más dolorosa. Como nuestra sed de sangre y de ira no se ve satisfecha hasta que alguien más es violentado. No hay razones para eso, no hay nada que lo justifique. Pero existe y el monstruo despierta. 

Podríamos disparar todo el día, agredir todo el día... torturar hasta que se quiebre el torturado, imaginarlo como objeto, como un títere a nuestra merced. En la guarida en donde yacen nuestros instrumentos e instintos sádicos. 

Tiene su placer amenazar, agredir: porque algo sale, algo místico está en el hecho de provocar miedo en el otro, de que no se espere lo que harás. Algo hay de enigmático. Pero lo cierto es que siempre luchamos con eso. 

Mi cumpleaños fue en lunes, quería disparar todo el día, a quien fuera... quería estallar. Porque nunca quise esto... tal vez me asaltó una profunda tristeza y lo que quería matar fue esa parte de mí que rechazo... Pero sigo odiando los lunes y pensando que podría disparar todo el día. Y pensando en lo económicamente bien orquestada que está la canción. 






Odio los cumpleaños

Si hubiera escrito la canción No me gustan los lunes, de The Boomtown Rats, la hubiera cambiado a No me gustan los cumpleaños... Creo que algo peor que un lunes es el hecho de saber que te harás un año más viejo y que la gente se siente obligada a invertir su dinero y tiempo para reconocerlo. 

Mi perspectiva es pesimista: no tolero el hecho de que se reúnan, forzadamente a celebrar a una persona por la cual no tienen interés, de la cual sólo se acuerdan este día y el resto del año, la ignoran. 

Y no es valorada el resto del año: se le echan culpas, se le achacan que no alcanza o que la vida se les va al carajo desde que nació. Se lo dicen, se lo hacen saber con saña... como si uno fuera un error. Pero después la celebran con pastel y helado de chocolate. 

El exceso, la obligación a gozar, a estar feliz. Los cumpleaños me deprimen de forma espeluznante: es el día más falso del año, peor que navidades y festejos religiosos: es el día que crecemos y nos duele, recordamos que nuestra vida no es perfecta, que siempre cambia y que lo único que tenemos es a los que nos quieren o más o menos nos aceptan. Nada de fiestas al estilo Gatsby, nada de lujosos presentes: sólo una comida y unas palabras de aliento. Y a seguir. 

No quiero sentarme a la mesa con personas que me han herido, que toman mi celebración como rehén para sacar viejas frustraciones o rencillas por no haber sido lo que ellos esperaban. 

No se qué tanto la distracción de la fiesta oculte o disminuya esos dolores. Lo cierto es que no quisiera adornar la tragedia de haber nacido ni la amargura de existir en un mundo que promueve la muerte. No lo tolero, no quiero vivir así. Por eso no festejo mi existencia.