sábado, 21 de marzo de 2020

Cuando perdí todo

Sobra decir que 2019 fue un año de mierda. Tanto como 2013 cuando empezó mi depresión y más de 2016 cuando me dí cuenta que había sufrido abuso narcisista y se agudizó. 

Me vi sin amigos, sin trabajo, sin algún interés amoroso. Sin nada en especial, sin proyectos, sin amigos, sola, sin nada qué hacer. Todos mis miedos se hicieron realidad. 

Me humillaron, me dejaron sola. Me tuve lástima y sentí otra vez esa sensación peculiar, ya conocida, de apabullante fracaso. De repente estaba ahí, saliendo del cine y pensando: ¿qué voy a hacer? ¿Qué va a pasar? Otra vez habían ganado, la gente narcisista, floja e inepta. Nuevamente, mi tristeza estaba ahí para acompañarme.

Como todas las historias tragicómicas todo empieza con una boda. Una supuesta amiga me invitó. Y la esperanza empezó a brillar para mi. 

Mi familia empezó a refunfuñar y volver todo un cuento de moralidad para mi: que debía cuidarme, que debía comenzar mi vida bajando de peso, hacer todo lo que no hice. Tal vez, arreglarme para el gran día. 

Tenía dinero, una aterradora tranquilidad, amigos. No me sentía mal pero tampoco bien. Había aceptado mi vida en un trabajo estúpido y sin sentido. Hasta tenía a alguien con ir a lo de la boda. 

Poco a poco, todo se fue cayendo... a veces de un solo golpe y luego en pedazos. 

También, lo que más me dolió fue que mi familiar empeoró. Y toda la seguridad que tenía, se derrumbó. Como se han derrumbado todas las seguridades que he tenido. 

Y mi ex amigo, en vez de portarse comprensivo, empezó a tratarme como estúpida: justificando a los malos, a los médicos que dejaron morir a mi familia. Culpándome de no haberla tratado bien, haciéndome creer que yo era una falsa, torciendo cada una de mis palabras para salirse con la suya. Pero no, no esta vez. Jamás 

Algo dentro de mi se rompió, como si ya no pudiera arreglarse. No sólo fue él... la amiga de la boda, me había pedido dinero, mucho, para los recuerdos de su boda. Casi me exigió que le depositara. Cuando murió mi familiar, sólo alcanzó a decir: -"Puedes venir a la boda, ¿al menos eso puedes hacer?".

Ya sólo faltaba otra amiga, siempre inexistente. Creí que habíamos conectado, pero no fue así. Creí que las cosas estarían bien, pero de repente, de un jalón, se fueron los tres. 

Terminé de escuchar una canción, con esa canción terminé nuestra amistad. No dije nada, sólo que lo iba a extrañar a él, sólo a él. Pero era mentira. 

De repente todas las humillaciones se las reclamé, de él, de su madre que siempre me detestó. El haber sido su mandadera, como mi mamá me reclamó... El pasar tantos años sin que él me hiciera sentir querida. 

Y mi ex amigo me dijo que sólo quería hacerme la víctima... tal vez tiene razón. Pero me rompe el corazón que lo dijera, así nada más. No es la primera vez que alguien me rompe diciéndome cosas que no debería escuchar, pero sigue doliendo como esa vez, antes de conocerle. 

Una supuesta amiga, también me dio la espalda, resulta que era gordofóbica y en el fondo, yo no le agradaba. No le agrada a muchos tampoco, así que, ¿por qué esperar a que me ataque de nuevo?

Se fue el tipo calvo, de repente vi que era más viejo de lo que decía ser y mi ira estalló, contra él y contra mí por haberle creído. Cuando me asaltaron, la única razón para recuperar mi número fue él. Él me dedicó la única canción que me ha conmovido. Ahora sólo es estática, ruido de fondo. Odio esa canción tanto como lo odio a él. 

Las heridas se abrieron otra vez. Era una sensación desde el estómago hasta la cabeza, me cubría de nuevo el fracaso. Lo había perdido todo. 

No es la primera vez... por desgracia. Me pasó en la infancia y me pasaría a futuro. A esa niña interior que perdí y que no he protegido, un abrazo. 

Y ahora, una canción que habla más de este tema. 


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